Los que cuidan niños viven en la pobreza

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LANSING, Michigan — Son 40.000 trabajadores los que alimentan, limpian y enseñan a los niños de Michigan durante sus años preescolares más formativos. Y con todo y un trabajo tan importantísimo, ¿cuánto ganan ellos? “En el condado de Wayne, ganamos $1,66 la hora por cada niño”, dijo Daisy Jackson, organizadora con el sindicato la Federación Norteamericana de Empleados Estatales, de Condado y Municipales [AFSCME], en Detroit.

Además de eso, dijo Jackson, los libros, la comida y los juguetes proporcionados todos los días por estos dueños de guarderías caseras son “de su propia cuenta”, y eso sin mencionarse el desgaste diario a sus propios hogares y muebles.

Estos dueños de guarderías caseras son pagados por el estado de Michigan. En 2006, bajo la dirección conjunta del Sindicato de Obreros Automotrices Unidos (UAW) y AFSCME, fueron sindicalizados los 40.000 proveedores de cuidado infantil en una nueva unión laboral: Proveedores de Cuidado Infantil Unidos de Michigan (CCPTM, por sus siglas en inglés). Lograron aumentos de salarios del 8 por ciento por cada uno de tres años, pero debido a la crisis del presupuesto estatal, la legislatura estatal no ha destinado fondos para pagar los aumentos ya negociados en el convenio laboral.

En busca de la justicia, los proveedores de todo el estado fueron al Capitolio estatal aquí el 21 de abril. Visitaron ellos a cada senador y representante estatal para exigir lo que es suyo por derecho.

Declaró Herbert Sanders, director de AFSCME, que “Hubo una promesa, hecha y derecha, y no se ha cumplido con esa promesa. Es por eso que hoy estamos aquí”. Argumentaba él que los fondos del paquete federal de estímulos destinados al cuidado infantil son suficientes como para cumplir con el contrato.

Grant Grace, coordinador de la UAW para la unión nueva, dijo a los proveedores de cuidado infantil aquí reunidos que, “Ya desde hace demasiado tiempo el estado no ha respetado a lo que ustedes hacen. Nosotros cumplimos con nuestra palabra. Somos nosotros los que criamos a las nuevas generaciones. Ahora, exigimos que cumpla el estado con su palabra”.

Los proveedores Becky Hardesty y Lu Hilden, de Flint y Owosso respectivamente, explicaron su caso con elocuencia a cada oficial con quien platicaron.

“Desempeñamos un trabajo de suma importancia: el cuidando de niños”, dijo Hardesty. “Estamos tan, tan por debajo del nivel de pobreza que los recortes [al presupuesto estatal] no pueden venir de nosotros. Ya tenemos a proveedores que están perdiendo sus hogares, teléfonos y autos”.

Dijo Hilden a los legisladores que hay niños que no aguantan las guarderías institucionales y necesitan en verdad la atención y el ambiente ofrecidos por una guardería casera. Pero cuando ganan los dueños de guarderías caseras tan poco, dijo, ya están llegando hasta el punto en que algunos ya no aceptan a los niños pagados por el estado. “En una guardería casera los niños reciben un trato especial, pero esa opción ya está en peligro”, dijo ella. “Los proveedores fuertes hacen formar a niños fuertes, y así son menos los niños que terminan en el sistema de tutoría temporal y en el sistema penal”.

Violet Meadows, del noroeste de Detroit, es una de estas proveedoras fuertes. Ella cuida actualmente a cinco niños, pero tiene licencia para cuidar hasta ocho. Tiene desde 1994 cuidando niños. Su método principal de publicidad es la de dejar correr la voz. Dice Meadows que a los niños se los comienzan a dejar en su casa a las 8 de la mañana y los recogen 10 o 12 horas después. Ella se metió a la unión porque tiene a un hermano y a un sobrino que trabajan en la industria automotriz, que saben que es “buena” la sindicalización, dijo.

Meadows es una persona que a cualquier padre o madre le agradaría que les cuiden los hijos. Lleva a los niños a días de campo y a restaurantes para enseñarles el buen comportamiento en público y la buena educación en la mesa. Los asegura que pueden llegar a ser lo que quieran en esta vida: médicos, enfermeros y enfermeras, maestros y maestras, abogados y abogadas. Los ayuda a sembrar un jardín en el patio trasero.

Cuando Katrina dejó devastada a Nueva Orleáns, ella llevó a los niños a una tienda grande y dio a cada uno $5 para comprara artículos para un paquete de ayuda a los damnificados.

Jonathan Fung, del grupo “Justicia Obrera Interreligiosa”, viajó en autobús desde Detroit. Ofrecía en resumen la contradicción increíble en la cual se encuentran los proveedores de cuidado infantil. Son “algunos de los trabajadores menos apreciados en el estado de Michigan”, dijo. Pero, “¿Qué tiene más importancia que el cuidado de nuestros hijos?”