Elecciones: Referéndum sobre política Bush

Comentario

Estos no son tiempos normales. Y el 5 de noviembre – día de las elecciones – no es un día normal.

Más que ninguna en la memoria reciente, esta elecciones otorga una oportunidad sin paralelos para dar un golpe contra la extrema derecha y en favor de la paz, el progreso y la cordura.

Sus resultados serán un referéndum sobre la política de la administración Bush.

A un lado en la lucha están reunidos los sindicatos, los pueblos oprimido por raza y nacionalidad, las mujeres y otras fuerzas democráticas; al otro lado está la administración Bush sus partidarios reaccionarios.

Hace tiempo que no ha habido una administración tan agresiva, militarista y con ansias de ir a la guerra, tan sorda a las necesidades de empleo y cuido de salud, con tanto desprecio para los derechos de los afronorteamericanos, méjicoamericanos y otros pueblos oprimidos por cuestión de raza y nacionalidad, con tanto desdén para la mujer y los inmigrantes, tan listo para eliminar nuestras tradiciones democráticas, tan insensible hacia el medio ambiente, tan empeñado a entregar nuestras escuelas públicas a las corporaciones privadas, y tan determinado a atracar el sistema de pensión – mientras todo el tiempo robando a la tesorería pública y protegiendo a las ganancias de las corporaciones y los pillos de las corporaciones.

No es exageración decir que la administración Bush y sus homólogos en el Congreso representan un peligro claro e inminente a todo que nosotros queremos como pueblo y consideramos justo. Ellos constituyen un peligro al bienestar de nuestra nación y al bienestar del mundo. El futuro del país depende de qué partido termina con el control del Congreso la noche del 5 de noviembre.

Bush y sus asesores aprecian esto y están calibrando todo lo que hacen hacia recobrar el control del Senado y añadir escaños a su mayoría en la Cámara. Los sindicatos y sus aliados deben bregar con las elecciones con la misma determinación.

Los analistas políticos están diciendo que las elecciones están empatadas. Una movilización nacional plena es imperativo. Desperdiciar la oportunidad sería un error trágico. Los derechos y las vida de la gente están en juego.

Esto suena amenazador y lo es. Pero al mismo tiempo debe ser un incentivo a todos para envolverse en la batalla para derrotar los candidatos derechista al Congreso en el día de las elecciones. Tal victoria no garantiza que la ola de inseguridad económica, la denegación de derechos democráticos, las muertes sin sentidos y la destrucción que provienen de la política de la administración Bush dará reversa inmediatamente. Pero representaría un primer e importante paso en esa dirección.

Todos a votar el 5 de noviembre.



Sam Webb es presidente nacional del Partido Comunista y se puede comunicar con él al swebb@cpusa.org.