Sindicato siderúrgico quiere formar cooperativas como solución a desempleo

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El Sindicato Unido de Obreros Siderúrgicos, la unión laboral industrial más grande en Norteamérica, anunció una nueva colaboración con la cooperativa obrera más grande del mundo - Mondragón Internacional - basada en el país Vasco.

La visión detrás el acuerdo es crear empleo, pero con algo nuevo. Visto que esfuerzos gubernamentales eran obstaculizados por la avaricia de los especuladores financieros y el capital privado estaba más interesado en mano de obra barata en el extranjero, los sindicatos decidieron hacerlo ellos mismos - encontrar socios y crear los empleos pero en empresas sostenibles donde los obreros mismos son los dueños.

"Vemos en el acuerdo de hoy un primer paso histórico hacia haciendo las cooperativas sindicales un modelo viable que pueda crear buenos empleos, apoderar a los trabajadores y dar apoyo a las comunidades en Estados Unidos y Canadá", dijo Leo W. Gerard, presidente de los siderúrgicos. "Muy muchas veces hemos visto como Wall Street desbarata a compañías, drenándolas de su efectivo y activo y drenando a comunidades a través de quitándole empleo y cerrando fábricas. Necesitamos un nuevo modelo de negocio que invierte en trabajadores e invierte en comunidades".

"Es una idea maravillosa", dijo Rick Kimbrough, un obrero siderúrgico jubilado de Aliquippa, Pennsylvania, que trabajó en Jones & Laughlin Steel por 37 años. "Desde que cerraron nuestra fábrica, yo he pensado ¿por qué no debemos ser nosotros los dueños? Si fuéramos, no la mudarían". Esa fábrica era una de las más grande en el mundo. La cerraron, desmantelaron y mudaron mucha de la producción a Brasil.

Aunque apenas se conoce en EEUU y en los medios, la Mondragón Corporación Cooperativa (MCC) ha sido una fuente de nuevas ideas sobre democracia económica a través del mundo por 50 años. Empezando con cinco trabajadores en 1956, la MCC hoy tiene más de 100 mil trabajadores dueños en 260 empresas en 40 países. Ventas alcanza más de 16 mil millones de euros con una amplia gama de productos de alta tecnología, autobuses, electrodomésticos y una cadena de supermercados. El MCC también tiene su propios bancos, clínicas, sistema de asistencia, escuelas y la Universidad Mondragón que cuenta con 4.000 estudiantes.

A través de los años, ha habido algunos esfuerzos para aplicar el modelo y método del MCC en Estados Unidos. Casi todos fueron empresas pequeñas.

La iniciativa de los siderúrgicos, no obstante, puede hacer que esa visión tenga un terreno más grande. Una cadena de cooperativas puede promover una reestructuración verde de la economía estadounidense, por ejemplo.

No obstante, el sindicato siderúrgico está cogiéndolo suave. "Tenemos un compromiso. Pero por esa razón queremos asegurarnos que lo hacemos bien, aunque eso signifique que empezamos suave y modestamente", dijo Rob Witherell del departamento de organización.

Esto significa, dijo Witherell, que el sindicato está buscando una empresa pequeña viable en un sector apropiado donde los dueños actuales quieran vender. El sindicato también está buscando instituciones financieras que se enfoquen en inversiones productivas como bancos cooperativistas o cooperativas de ahorros.

El modelo Mondragón fue formulado por un sacerdote católico, José María Arizmendiarrieta. Empezó con una escuela, una cooperativa de ahorros y un taller - todos propiedad de los trabajadores que tenía una parte igual y un voto.

Esta combinación permitió que la cooperativa pueda depender de sus propios recursos. Los trabajadores no pueden ser despedidos. En asambleas regulares, ellos fijan las reglas generales de la compañías y contratan o despiden gerentes. Los mismo trabajadores deciden el mínimo que se paga y el máximo ingreso para los gerentes. El promedio entre los dos extremos es de 1 a 4,5 veces. En EEUU los jefes más altos reciben 400 veces lo que recibe el menos pagado.

Mientras los trabajadores acumulan recursos, animan la conformación de nuevas cooperativas. Así es como crecieron de un taller a 260 empresas en 50 años.

Si un trabajador se jubila, la cooperativa compra su interés para que otros trabajador nuevo la compre. No se puede vender fuera de la cooperativa.

Este punto fue desarrollado por Arizmendiarrieta mientras estudiaba la teoría social católica igual que las obras de Carlos Marx y el cooperativista inglés, Robert Owen. Un fallo en la teoría de Owen era que los trabajadores podrían vender su interés a cualquiera. Con la fórmula de Arizmendiarrieta, solo cuatro cooperativas han fracasado durante medio siglo.

El sindicato siderúrgico tendrá una diferencia con el modelo Mondragón - los trabajadores serán integrados en el sindicato que firmará un convenio laboral con la administración. Esto sería una situación única en la cual los obreros tendrán un convenio con ellos mismos como asamblea de trabajadores y sus empleados en la gerencia.

Esto no es un problema tan grande como aparenta. "No estamos en la gloria y no somos ángeles es un dicho común que los que visitan a Mondragón oyen", dice Michael Peck, delegado norteamericano de la MCC. Dentro de la estructura de cada empresa MCC hay un "comité social" de los trabajadores que mira a cuestiones sociales más generales. Pero, también juega el papel de resolver las disputas con el equipo de gerencia, actuando como un sindicato de facto. La lucha de clase continúa hasta en una forma modificada de cooperativas obreras.

Las empresas MCC tienen que competir por los clientes con compañías tradicionales en el mercado. Las empresas son conocidas por tener productos de alta calidad. Esto, junto con la auto-administración, significa que necesitan menos supervisores y de esa manera puede poner un producto de alta calidad en el mercado con un precio más bajo.

En Estados Unidos donde las cooperativas industriales no son común, hay pocas restricciones para ellas. Witherell dijo, "La MCC no está interesada en solo comprar compañías y teniendo a los trabajadores como empleados. El representante de la MCC es que siempre está empujando para convertirlas en propiedad de los trabajadores".

 

Foto por Jose Mª Arizmendiarrieta en Euskomedia Fundazioa

Un obrero trabaja en una de las 260 empresas cooperativistas de la Mondragón Corporación Cooperativista. La MCC tiene 100 mil empleados - todos dueños de sus fábricas y otras empresas.